Testimonios de Vida

Aprende de personas maravillosas

Nuestros Testimonios más recientes

Estas son las Historias de personas que nos dan Alas de Vida porque nos inspiran a seguir adelante.

Cristina Jones

Este es el testimonio sincero de una madre joven que con valentía se enfrenta a un cáncer de mama con una recaída a los 3 años de su primer diagnóstico.

Cristina Jones será nuestra compañera a través de sus videos donde sigue paso a paso las distintas etapas de su enfermedad y hace énfasis en los sentimientos que acompañan a un paciente.


Testimonio Martha Lucía González

 

Martha Lucía nos cuenta la experiencia de su mamá Amalia quien sufrió en silencio un cáncer de seno.

Para las mujeres de su tiempo el conocimiento de su propio cuerpo era casi nulo y sus cambios pasaban inadvertidos y en su caso, el tumor creció hasta invadir todo su cuerpo.

Este testimonio nos habla de la importancia de la prevención y del autoexamen como el primer paso para ser conscientes y actuar a tiempo.


Testimonio Adamari López

 

La actriz Adamari López, superviviente de cáncer de seno, nos da 3 consejos importantes para enfrentar la noticia de un diagnóstico de cáncer de mama.

  • Actitud positiva frente a la enfermedad, descubrir la fortaleza interior
  • Empatía con tu médico. Pregunta todo lo que te inquieta
  • La salud como prioridad inmediata

Natalia Ramírez Arroyave

 

En el 2013 fui diagnosticada con cáncer, un Linfoma de Hodking entre el tórax y los pulmones, Etapa IIB, tratamiento: doce quimioterapias y de acuerdo a los resultados terminábamos con radioterapia, desde el instante que lo supe, nunca me pregunté por qué, sino para qué, siempre supe que esa situación nueva en mi vida y en mi familia tenia un para qué, desde que estaba en las quimioterapias, supe que es para ayudar a mas personas que lo estén viviendo y que no se sientan preparados, ni tengan la fortaleza mental o física para soportarlo, desde eso he querido trabajar por esta situación y creo que puedo llegar a hacer algo grande, por que sé que esa fue la misión que Dios me puso en el camino.

Las personas con las que uno se cruza en el proceso son personas que se te quedan en el corazón, recuerdo como si fuera hoy mismo, el día en que me dijeron que el tratamiento para curar esa enfermedad era la quimioterapia, esto fue el 8 de junio de 2013, le pregunte al Doctor: ¿Se me va a caer el pelo? esto lo hice tocándome mi pelo largo, negro y LISO! jajajaja… y el me respondió, no te puedo crear falsas expectativas, te recomiendo que te lo cortes y así pesa menos y de pronto te puede durar un poco mas, el 14 de junio me motilé y lo fuí a donar. En fin, la historia es larga y emocionante, sueño ser inspiración para los demás y sueño con ayudarle a todas las personas que necesiten, porque después de vivirlo, quiero contarlo y quiero enseñarle a las personas que nada está terminado, que la actitud, la fé y el amor pueden con todo.

Comparto un pequeño video que hice con alguna de las fotos que me tomé durante el proceso (solo lo puedes ver desde el computador, ya que mis habilidades en esto no son muy buenas y está como restringido por todas partes!!! jajajaja) se llama Vencedora y esto fue lo que escribí en este momento cuando tuve la noticia de que ya estaba libre.
“Fué una experiencia difícil, pero enriquecedora, le agradezco a Dios y a la Virgen lo que pusieron en mi vida, espero que solo haya sido un alto en el camino en el cual aprendí cosas especiales, conocí personas increíbles y viví momentos inolvidables. Aprendí a Darle tiempo a la vida para responder, porque toda respuesta llega en el tiempo exacto para comprender.”
I BEAT IT!!!!


Dra. Odile Fernández

“Han pasado más de dos años desde mi diagnóstico y vivo libre de enfermedad, llena de vitalidad y energía. Y lo mejor es que voy a ver cumplirse uno de mis mayores deseos: volver a ser madre. Estoy embarazada, contra todo pronóstico para la medicina convencional, y en pocos días veré la carita de mi segundo hijo.”

“Cáncer no es igual a muerte, dejó atrás el miedo y doy paso a la esperanza. Voy a sanar”.

¡El 70% de los cánceres se pueden prevenir con una buena alimentación y un estilo de vida saludable!

Te parecerá increíble, pero así es. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el cáncer es una enfermedad que se puede prevenir. En nuestras manos está prevenir 2 de cada 3 cánceres si poseemos suficiente información.


DANIEL CORONELL | 2017/12/02 22:27

EL DÍA FELIZ

     “En estos casi tres años dejaste atrás la niñez. Hoy eres una muy joven adulta, madura e inteligente, que vivió los años más difíciles de su vida al tiempo con la adolescencia.”

“Esta semana por fin llegará el día que hemos esperado tanto. Tu hermano no irá al colegio. Tu mamá se pondrá la blusa nueva que compró para la ocasión. Yo voy a faltar al trabajo. Todos iremos contigo a la última quimioterapia. Habrán pasado 846 días desde ese miércoles 12 de agosto de 2015 cuando te diagnosticaron cáncer. La carrera no ha terminado, seguirá por el resto de la vida. Sin embargo, esta semana el doctor Guillermo de Angulo, oncólogo pediatra, declarará oficialmente que le ganaste el premio de montaña a la muerte.

Si pusiéramos juntos los días que estuviste hospitalizada, serían casi 4 meses. 116 noches que dormiste en la cama del hospital, en medio de terribles dolores, con una fortaleza indeclinable, desafiando pronósticos y defendiendo tu vida.

Tu mamá estuvo ahí cada una de esas noches. Nunca dejó que la vieras llorar. Por duro que soplara el viento ella intentaba su mejor sonrisa, tomándote la mano, recordando puntillosamente el horario de las medicinas, leyéndote cuando no podías leer, o durmiendo a medias en la silla del lado.

Gracias a ella todos salimos adelante. En medio de duros momentos de desesperanza, ella nos hacía entender la alegría inmensa de seguir juntos y el valor de seguir luchando.

Hace poco, cuando escribías un ensayo de admisión para una universidad, recordaste el día que perdiste el pelo. Sucedió el 10 de septiembre de 2015. En unas pocas horas te quedaste completamente calva.

Jamás olvidaremos que Paola, una muy querida amiga, encontró en Nueva York a un experto en efectos y caracterización de actores. Mirando una foto tuya, el artista fabricó una peluca que imitaba muy bien el aspecto del que había sido tu largo y sedoso pelo.

Ese fue un gran consuelo, aunque 2 meses después decidiste no cubrir más tu cabeza. Incluso, en una de las pausas de hospitalización, te apareciste calva a una fiesta de tus amigos de colegio. Estabas radiante, aunque el tratamiento había hecho estragos en tu cuerpo, habías perdido casi 30 kilos, y a pesar de que tenías 16 años te servía la ropa de cuando tenías 12.

Más o menos por la misma época conociste a Georgina, una niña menor que tú y también diagnosticada con leucemia. A sus padecimientos del cuerpo, se sumaba una enorme pena por su calvicie que la hacía sentir fea y rara. Para reconfortarla le regalaste una muñeca calva, parecida a ella, que le alegró mucho la vida y fue el comienzo de tu causa: ‘Bald is beautiful’.

María, tu adorable amiga de la infancia, trabajó muy duro para volver viral la idea. El apoyo que te dieron Julio Sánchez Cristo y el equipo de La W convirtió tu proyecto en una causa gigante, que ha ayudado a decenas de niñas en Colombia y Estados Unidos.

Al cabo de unas semanas estabas tan ocupada que casi no pensabas en tus propios dolores.

Como lo cuentas en tu ensayo, una de las beneficiarias fue Luchi, una niña venezolana de 5 años, cuyos padres habían hecho un enorme esfuerzo para llevarla al Hospital Jackson de Miami con el sueño de salvarla de la leucemia. Estaba feliz cuando le entregaste su muñeca vestida como ella, con sus mismos ojos, y calva como ella. Tristemente, Luchi murió en la batalla.

Te enteraste por la cuenta de Instagram de la mamá de la niña. Un brutal recordatorio del carácter silencioso y traicionero del cáncer.

En estos casi tres años dejaste atrás la niñez. Hoy eres una muy joven adulta, madura e inteligente, que vivió los años más difíciles de su vida al tiempo con la adolescencia. Aprendiste –y nos enseñaste a todos– que lo mejor que uno puede hacer por sí mismo es tratar de ayudar a los demás.

No podemos cantar victoria. El fantasma del cáncer seguirá entre nosotros.

En los hospitales hay una tradición para celebrar el final del tratamiento del cáncer: familiares, médicos y enfermeras rodean al paciente, que hace sonar una jubilosa campana en el puesto de guardia de enfermería.

Esa campana, Gu, nos recordará que debemos seguir despiertos para siempre.”

Tomado del artículo de Daniel Coronell publicado 2017/12/02


Testimonio de Raquel Sánchez Valera

         

           ¡Hola! Me llamo Raquel y hace 2 años y medio me diagnosticaron un Linfoma. No suelo presentarme así pero las creadoras de “Jaque al cáncer” me pidieron hablar sobre esta experiencia con final feliz, así que, allá vamos.

El siguiente es el Testimonio de Raquel Sánchez Valera que ha sido compartido a través de la Dra. Odile Fernández y sus recetas anticáncer.

En Febrero de 2014 vi que tenía unos bultos en la zona de las ingles. Lo recuerdo perfectamente. Era un Viernes y me iba a pasar el fin de semana a una casa rural; al salir de la ducha y ponerme las cremas noté esos bultos que nunca antes había sentido. Me alarmé, diría que me alarmé mucho. No soy hipocondríaca, de hecho no sabía ni quién era mi médico de cabecera, pero tan de golpe, tan grandes, tan de repente… No sé, algo me decía que aquello no era normal. Así que sin dejar pasar el tiempo, el lunes pedí una visita urgente. Me atendieron de inmediato y salí de allí con una extraña calma; el médico de familia me dijo que se trataba de una infección y que por eso los ganglios se habían inflamados (primera vez en mi vida que oía que en la ingle teníamos ganglios), que tranquila, que ya se iría. Lo curioso es que en aquel momento no palpó ninguna zona ganglionar más (cuello, axilas, abdomen) algo que luego supe que fue un graso error. Le pedí una analítica o algo más, no sé, yo no tenía ni idea de qué se trataba pero una infección sin dolor y sin fiebre me parecía extraña. Aceptó y me programó una ecografía. De esa prueba ya sí salí muy asustada, a pesar de que el médico era un tipo excepcional, su mirada, su manera de subir el ecógrafo hasta la zona del abdomen, sus palabras al despedirse… algo me decía que el susto iba a ser gordo. En el informe solicitó una biopsia de los ganglios y a pesar de que el médico de familia no quería hacérmela (“ese tipo es un exagerado” – me dijo) aceptó. De ahí al cirujano, quién antes de biopsiar decidió hacer un TAC para comprobar el tamaño de los ganglios. Y con los resultados del TAC nos volvimos a ver. Yo iba con mi madre y hacía 1 semana justa que había cumplido 35 años. Miró el TAC y nos dijo que, a falta de biopsia que lo confirmara, tenía un Linfoma. Ante nuestras caras de asombro (no había oído jamás hablar de eso) contestó muy amable que era Cáncer Linfático. Y que tranquila. Que con un poco de Quimioterapia eso se curaba. Entonces me mandó a Hematología pero yo estaba en shock y mi madre, mil veces más asustada que yo, se mostró fuerte y firme y me dijo que nos fuéramos y que juntas veríamos qué teníamos que hacer. De nuevo, con calma.

Fue la primera noche de mi vida que no pegué ojo. Ni yo, ni mis padres, ni mi marido, ni mis hermanas. Nos enfrentábamos a esa palabra que tanto miedo da. Tenía Cáncer ¿Qué se hace cuando te dicen que tienes cáncer? Si me lo preguntaran ahora respondería que sigo sin tener ni idea. No sé si es mejor respirar, gritar, llorar… así que, pasado ese momento que cada uno tiene que vivir como sepa o pueda, hay que poner toda la carne en el asador. Yo hice dos cosas. La primera fue pedir cita urgente para derivación a Hematología. La segunda, visitar al médico que más conozco, mi ginecólogo (al único al que acudo cada año religiosamente) Quería saber a qué se enfrentaban mis óvulos si me tenían que dar quimioterapia (quería preservar mi fertilidad ante esta guerra que se avecinaba) En una semana me habían programado todas las pruebas en el Hospital para confirmar el diagnóstico: la biopsia era clara: Linfoma Folicular. La afectación era seria: tenía todas las zonas ganglionares afectadas (ingles, axila, cuello y mediastino) Había que empezar con Quimioterapia cuanto antes. Tuve suerte porque, mientras me hacía todas las pruebas, tuve tiempo de congelar óvulos (tratamiento de estimulación de por medio) A partir de ahí la guerra es conocida por miles de personas en el mundo, desgraciadamente. En mi caso la primera línea de tratamiento era un combinado de Quimioterapia (durante unos 6 meses) y un Anticuerpo que me administraban de forma intravenosa (durante unos 2 años y medio) No hablamos de qué pasaría si esa línea fallaba (¡y no falló!), pero para tranquilidad de las personas con Linfoma Folicular, sabed que existen más líneas de tratamiento así que, si ésta no funciona, tranquilos, hay opciones y posibilidades para acabar esta guerra con éxito. En la actualidad estoy ¡libre de tratamientos! Me cuesta bastante decir que estoy curada; el folicular es un linfoma que tiende a cronificarse y vivir con la sensación de que pueda volver me resulta inevitable. Por eso, y desde entonces, mi vida gira en torno a un objetivo: Nunca Más .

Casi el día en el que se confirmó el diagnóstico, recibí un precioso regalo de uno de los hombres de mi vida. Mi padre apareció con el libro de una Doctora que me cayó bien nada más leer su nombre: “Mis Recetas Anticáncer” de Odile Fernández ¡Devoré el libro! Me entristeció un poco encontrar muy poquitas referencias a la relación Linfoma-Alimentación (después de ese, he leído muchos otros libros al respecto y sigo esperando una respuesta científica) Tanto es así que asistí a una conferencia de la Doctora Odile y le pregunté directamente. Su respuesta me encantó: “Efectivamente hay muy pocas evidencias científicas que relacionen los cánceres hematológicos (linfomas, leucemias, mielomas) con factores externos como la alimentación, el estrés, el tabaco, … sin embargo, piensa, si te concentras en mantener tu sistema inmunológico fuerte, eso te hará una roca frente al resto de cánceres que sí han demostrado tener una relación directa con dichos factores y, además, te ayudará mucho a superar con éxito tu etapa quimioterapia” Así que dicho y hecho, tenía por delante un mundo precioso que aprender: cómo reforzar mi sistema inmune.

Yo todo lo hice muy poco a poco; pensé que cambiar todos mis hábitos de golpe me estresaría demasiado y haría que abandonara pronto. Por lo tanto, iba leyendo, probando y experimentado al mismo tiempo. Que si ahora un poquito más de especias, un poquito menos de leche de vaca, un poquito más de frutos secos, un poquito menos de carne roja, un poquito más de cocción al vapor, un poquito menos de fritos, un poquito más de legumbres, un poquito menos de azúcar, un poquito más de yoga, un poquito menos de prisa… y así hasta llevar una alimentación (física y mental) muy limpia, muy saludable y sobre todo, exquisita y para nada aburrida. No sé qué habría pasado si durante el tiempo de tratamiento no hubiera hecho ningún cambio en mis hábitos, pero sí sé que los que hice me permitieron mantener una calidad de vida muy pero que muy aceptable, incluso con la Quimioterapia. No me cansaba demasiado, no sufrió nada mi piel, ni mi hígado, ni mi estómago. El pelo se cayó todito, pero salvando eso, la cantidad de glóbulos rojos, blancos y plaquetas se mantuvieron como auténticos campeones. Era una guerrera con cabeza de culo y fuerza de león.

Lo más interesante de todo esto es que he conseguido mantener todos esos cambios y ya forman parte de mi vida. Y no sólo eso, también de los de mi familia y amigos, algo que me tiene tremendamente orgullosa. No sé si el Linfoma volverá, procuro no pensar demasiado en ello. Lo único que sé es que yo he tomado conciencia de mi cuerpo y que sé cuánto puede sufrir si no lo cuido, así que, amigos, no olvidaros de que tenemos solo una (y debe ser maravillosa) vida. Convertir las acelgas en tu delicatessen favorita depende de ti. Y vale la pena.

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