Espiritual

¿Qué esperar cuando se recibe un diagnóstico de cáncer?

Puedes vivir con esperanza o sin ella, la esperanza es una excelente compañera en este proceso. De igual forma pasa con la VIDA ETERNA: hay dos posibilidades que exista o no exista. Blaise Pascal vivía con su tío que tenía un salón de apuestas y entendió y saco fórmulas de estadística para lo temporal y lo eterno, Pascal lo explica así: Haz tu mejor jugada con las fichas que tienes, si juegas a un 50% que si hay vida eterna, no tienes nada que perder y sí grandes cosas por ganar, pero si juegas tus fichas al 50% que no hay vida eterna, te puedes equivocar y darte cuenta tardíamente. Por eso juega lo mejor posiblemente tus fichas de vida. Personas creyentes que hemos pasado el proceso de tratamiento de cáncer te animamos con la mayor esperanza HAY VIDA ETERNA EN CRISTO desde ahora y por la eternidad.

Si tienes un diagnóstico de cáncer, te podemos decir que hay tres posibilidades, que llegue un milagro de Dios, de sanidad para su gloria; otra opción es que pases con fortaleza día a día cada parte del proceso; o que venga muerte. La muerte tarde o temprano va a venir, pero para los que creemos en la obra de Cristo en la cruz, hay vida eterna. Cristo murió por nuestros pecados y ha resucitado, la muerte no pudo retenerle, porque el Cordero sin mancha no tiene pecado, EN ÉL tenemos UNA GRAN ESPERANZA: Cristo ha vencido la muerte y la enfermedad. Apocalipsis 1:18 Cristo tiene las llaves del hades y la muerte, si creemos en Cristo YA tenemos vida eterna. Vive cada uno de tus momentos lo mejor posible con la mayor esperanza EN CRISTO, Él ya ha vencido y sus promesas son SÍ Y AMÉN. Medita en esta Palabra.


Reflexiones desde la experiencia del cáncer

LO QUE LA VIDA TRAE…

Lo que la vida le traiga, tómelo de la mejor manera. Y esto se aplica al momento cuando escuchas de un especialista, confirmado con los exámenes: Ud. Tiene cáncer.

En mi caso, por ser creyente dije: – Sé para dónde voy, he creído en Cristo y tengo vida eterna. Y además exprese: – Con respecto a la enfermedad hay 3 posibilidades con Dios:

  • Que esta enfermedad sea para la gloria de Dios, porque Él es Todopoderoso y puede sanar.
  • Que sea para ser fortalecida por Dios, y cruzar la enfermedad paso a paso.
  • Que fuera para muerte y creo en mi destino de vida eterna por creer en la obra de Cristo en la cruz del calvario.

UN NUEVO CONOCIMIENTO

Un nuevo conocimiento surgió el día que la doctora pronunció: “Tiene cáncer”. Mi madre estaba a mi lado y ella habló primero y dijo con dolor, “Por qué a mi hija y no a mí”. Yo sabía que mi madre me quería y había hecho muchos sacrificios por mí, pero ese día fue tan tangible y apreciable tanto amor de ella para mí. Pero también en la familia nos esperaba una gran sorpresa para mi madre y para mí, cuando entrabamos a casa, mi sobrino comenzando su preescolar tomó la iniciativa y nos hizo una obra única de títeres para que no estuviésemos tristes y de nuestros ojos salían lágrimas de alegría y sorpresa. Nunca más el sobrino hizo otro guion de títeres pero esa vez su iniciativa se quedó en el corazón y con tinta indeleble en el recuerdo.

UNA NUEVA MIRADA

Una nueva mirada tras el impacto de recibir la nueva noticia: Confirmado, tiene cáncer. Se mira hacia adelante, viendo el tiempo con otro enfoque, si me queda poco tiempo como lo voy a aprovechar mejor, qué cosas tendrán nueva prioridad, qué cosas dejaré…

Entonces recordé una antigua frase: Dormía y soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era alegría.― Rabindranath Tagore

Y ya siendo creyente vi que el modelo viviente de este escrito es el Cristo real. Y concluí que esa es una muy buena elección, desgastarnos sirviendo a otros y Dios llama, capacita, envía y sostiene. ¡Y Él sí que sabe cómo hacer equipos!

LA AMISTAD ES FORTALECIDA

Fue mi madre quien contestó el teléfono, cuando dos antiguos amigos llamaron a preguntar por mí. Cuando mi madre les contó del nuevo diagnóstico, desde la distancia y de modo patente se escuchó su llanto, mis dos amigos de siempre, han estado ahí, durante muchos capítulos de mi vida, unos intensos, otros tristes, otros inesperados, llegaron para no irse y con el paso del tiempo los valoro más y más y les digo GRACIAS y ellos para mí son como el vino añejo, son más especiales y valorados al paso de los años.


¡Entonces, tú y yo somos hermanos!

En este recorrido en el que buscamos hallar respuestas a nuestras inquietudes, nuestra compañera Nana me da claridad en torno a nuestra filiación divina. No solamente somos creaturas, sino también hijos amados, escogidos, cuidados y preservados con amor infinito. No es fácil reconocerlo abiertamente, pero nuestro padre y abuelo que era un hombre de una gran inteligencia práctica, decía siempre: “Aquel que cree sinceramente, ya tiene la mitad de su vida resuelta”. Y tal vez más de la mitad, la tiene resuelta definitivamente.

La dificultad será entonces en asumir nuestro rol de hijos de Dios y comportarnos en todo como tales. En ese aprendizaje estaremos inmersos toda la vida, porque aún no hemos comprendido a cabalidad que ese otro que nos molesta, nos infunde miedo, rechazo y crítica, ese otro es nuestro hermano y en el orden de prioridades, está después del amor que debemos sentir por nosotros mismos. Solamente se puede amar a los otros si nos amamos a nosotros mismos y cuántos, no solamente no se aman, se desprecian, se castigan y se privan de esa posibilidad de amar a los hermanos.

Querernos, aceptarnos con nuestra carga de virtudes y defectos no es tarea sencilla. Fuimos educados en la negación de nuestro cuerpo buscando siempre la excelencia espiritual y moral por encima de lo físico y humano. Tanto en los hogares como en los colegios, especialmente los religiosos, que eran casi todos, existía una sincronía total y era un lavado de cerebro permanente y nosotros apenas unos niños ávidos de conocimiento con un respeto total a las jerarquías establecidas. Creo que no hemos logrado superar del todo el sistema de enseñanza al que fuimos sometidos. Los efectos se ven en nuestros hijos a los que hemos querido educar con otras posibilidades de reconocimiento en sus propias capacidades, con una gran libertad de acción y expresión… y tal vez, sólo tal vez… se nos fue la mano.



El duelo tras la muerte del enfermo terminal

Video colaboración Dr. Daniel González

El duelo normal comprende tres fases y deben vivirse todas:

Fase de shock, no ha pasado, esto no es verdad, o bien, gracias a Dios que ya murió. Dura unas 3 semanas y entrarán a la segunda fase

Tristeza, o depresión, donde la familia está más triste. Es la tendencia de anestesiar con medicamentos el sufrimiento por la pérdida. Por ser una fase normal, la administración de medicación produce un duelo patológico.

Restablecimiento,  la familia quiere empezar nuevos planes, hacer nuevas cosas.